
Sin hablarnos, me llamaste.
Sin tocarnos, me calmaste.
En mi casa te quedaste.
Y en lo oscuro me abrasaste.
Con silencio me ocultaste.
De sentimiento nunca hablaste.
Con carisias me tocaste.
Hasta la mañana me acompañaste.
Te agradezco lo que hiciste.
Y lo que por mi dijiste.
Mil problemas tuviste.
Y aun así viniste.
Y aunque una noche estuviste.
Y hasta un beso me distes.
Esta vez no te fuiste.
Esta vez te despediste.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Gracias, Por lo que hiciste
Publicado por Lourdes G Caraballo Elias en 1:34 p. m.
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